Gente sosteniendo libros y carpetas, auriculares a todo volumen que nos susurran al resto del vagón, y bolsas de oficinistas con el olor característico del tupper de la comida.
Dicho así es lo menos poético del mundo, nadie se emociona al leer esto, pero esta es la línea que me lleva a ti. Es la línea en la que según se aproxima mi parada los nervios me recuerdan que, pese a estar descansando en este asiento, están presentes y se activan en forma de hormiguitas.
La línea de las preguntas, ¿Llevo el pelo bien?, ¿Cuántas paradas quedan? y ¿ Por qué no para de mirarme ese hombre que podría ser mi padre? Pero este es mi camino, el que hago encantada porque se que al otro lado alguien me espera y comienza lo mejor del día.
Patty.
