lunes, 28 de julio de 2014

Fue.

Nadie dijo que fuese fácil preparar la maleta y asumir un viaje en el que todo es posible.
Hay que estar preparados para los olvidos, ser capaces de solucionar y superar los baches del camino.
Tú, con tu tranquilidad y paz llenando los rincones.
Yo, con el impulso preparado para salir corriendo tras el pistoletazo de salida.
Fue revivir la experiencia de un campamento de verano, esos que tanto anhelas a los veinte y que recuerdas con una sonrisa siempre. 
Fueron las mañanas de playa y piscina, las ciencias experimentales en la cocina, las tardes de paseo y helado, los partidos de voleibol, el Tour de Francia, los baños nocturnos, el diseño de proyectos conjuntos, las escapadas y cenas escuchando el mar.
Fue dormirnos y despertarnos entrelazando brazos y piernas. Besayunarnos todos los días con tu famoso "No quiero ir a la escuela" de alarma, aún sabiendo que no, no había "cole ni deberes" para ninguno de los dos.
Fueron las bromas en otro escenario, con una luz que está presente en mi cabeza durante todo el año. Esa que revitaliza a cualquiera, la del Sol en verano.
Fue amor, mucho amor, tanto que la palabra infinito se nos queda pequeña. Aprender el uno del otro, fotografiar mentalmente momentos mágicos y quedarnos con los pequeños detalles.

Fue felicidad constante viviendo nuestras primeras vacaciones, fue seguir creciendo juntos, conocernos y aprendernos.


Love, Patty.