domingo, 24 de mayo de 2015

El pequeño capitán.

Había una vez un niño muy inquieto que estaba obsesionado con una idea. Ella. 
Un día cogió su valentía y una maleta y decidió subirse en el mismo barco en el que iba su idea. 
Pronto se dio cuenta de que el mar no siempre está en calma, y esos días el pequeño buscaba soluciones de todo tipo; unas veces las velas, otras soltaba el timón...
Siempre arreglaba los imprevistos que se le interponían en el camino, aumentando de este modo su confianza en él mismo. 
Mientras, ella miraba atentamente cada paso que daba el niño, y cuando el mar se revolvía no sabía actuar y se bloqueaba.
¿Pero sabéis una cosa? 
Cuando el mar se calmaba ella sonreía siempre y admiraba aún más a su pequeño capitán.


Patty.



martes, 28 de abril de 2015

Caos.

Hay veces que el desorden me produce cierta estabilidad, como si los objetos se tornasen en libros o fotos con trasfondo. Por eso, los lapiceros y carboncillos me gritan desesperados que los coja o que los guarde, pero que el collar del fin de semana que está junto a ellos les incomoda. No te voy a mentir, esto es el caos "objetizado", y llega a ser desafiante...
Preferiría que no hubieses recogido tus hojas de Cálculo II porque mis apuntes de Aprendizaje y Desarrollo Infantil I ahora están solos. Hubiese sido bonito, por un momento, juntar ingeniería y magisterio en una misma mesa y esperar a ver qué pasa.

Ya me estoy imaginando a las números repartiendo sonrisas.


Patty.

lunes, 13 de abril de 2015

Fotografías.

Ando mirando álbumes de fotos y la noche se me hace nudo en la garganta.
No hay nada que traiga tu risa a esta habitación, por mucha calidad de enfoque 
que haya, por mucha luz captada y soles reflejados en el agua... 
Soy una enamorada de apretar el botón una y otra vez, dejando volar las ráfagas 
que atrapan instantes para después convertirlos en papel frágil al contacto con 
las yemas de los dedos. En ningún manual de fotografía viene la advertencia
de peligro cuando nos visita la nostalgia y quiere quedarse a jugar a revolver 
nuestro estómago un ratito. Y aquí estoy, luchando con mis ganas de vivir cada 
soplo de aire contigo y con estas fotografías de paisajes entre las manos, 
que nada tienen que ver con tu belleza.


Patty.

martes, 10 de marzo de 2015

Alergias

Hay voces más sordas que las tuyas
y derrotas pagadas con menos heridos.
Hay grietas en estas tierras y lodo
salpicando mis mejillas.
Ya ves, a veces salen goteras
en las casas a las que llamamos hogar.
Que las corrientes en las tormentas de verano aparecen
y los lloros en las plazas también existen.
Qué bonito era joder,
y ahora esta primavera me salpica con alergias.

Sonaba mejor

con la "r" 

cambiada de sitio.




Patty.

jueves, 19 de febrero de 2015

Mi lectura preferida.

Solo quiero decir que me encantaría
mirarte en este momento,
porque te convertirías en la lectura
que me conciliaría el sueño.
En mi lectura preferida,
y te pediría permiso
para leerte una vez más,
o dos, o tres...
Así todas las noches.
No sabes como envidio
a la niña pequeña que temía al lobo de los cuentos,
ahora mis miedos son tus miedos...
Pero tú vuelves todo fácil
cuando me calmas
y me dejas apoyarme en tu pecho.
Parece que por un momento
lo partes por la mitad
y dejas que me cuele dentro.
Basta con temblar o fruncir el ceño
para que revuelvas las sábanas
y te acerques a mí.
Eres la lluvia en mis días áridos,
y haces que siempre me plantee un plan b,
por si el primero falla.
Que tenga ganas de coger
autobús, tren y metro,
que todos me lleven a ti.
Porque Madrid es más bonito contigo,
con nuestros besos en los pasos de cebra de la Gran Vía
o delante de una obra de Roy Liechtenstein en el Thyssen.






Patty.




martes, 27 de enero de 2015

Noche estrellada.


Era una noche de abril y aquel camino de rastrojos me rozaba constantemente los vaqueros. 
La luz anaranjada de las farolas del pueblo quedaban a nuestras espaldas, y en mi sudadera empezaba a posarse el frío característico de la madrugada. Ya queda poco, me decías, como siempre adelantándote a mis preguntas silenciadas. Qué gusto daba pasear contigo... aunque no se viese el suelo y en ese punto se nos presentara la noche abalanzándose sobre nosotros.
Tampoco se distinguía la montaña del cielo, y mirar hacia arriba nos hacía sentir tan pequeños...
 El lugar era tan mágico que solo existía la calma, nada más. Contemplar la noche con ese olor a humedad y a primavera me hizo sentirme extraña hasta de mí misma, ya nada me podía hacer daño.
Y subir a un depósito sin escaleras se convirtió en un plan brillante para estar más cerca de esas luces blancas intermitentes,
y de ti.



Patty.




jueves, 22 de enero de 2015

Trae vino.

Aún tengo trocitos de ti en los labios y la sensación de que es domingo.
Aún tengo esa canción de Sinkope en la cabeza y mejor que sea así.
Aquí sobran las mantas y faltan tus pies para calentar los míos.
Y son mis ganas las que revuelven cada cajón de mi cocina
intentando vencer a la cena para uno, que hoy viene fuerte.

Quiero ponerte cara de viernes o de buena, pero mirarte, 
y conseguir que canten los grillos una noche más.
Que el vestido rojo no sea en vano, por si algún día quisiera recordar el momento
o comprender por qué pasan las estaciones y medirlas en pájaros.
Por eso, chico de la camiseta morada, si vuelves no dejes notas y trae vino
que se ha quedado buena Luna para besar a oscuras, y las persianas, como siempre sin bajar.


Patty.






miércoles, 14 de enero de 2015

Hasta mañana.

Hace un año que lo volvimos a intentar
y por muchos amaneceres que pasen
todavía sigo sin entender 
las vueltas que da la vida...
Dicen que juega,
que le gusta poner todo patas arriba,
y es verdad, 
me cogió del final de los vaqueros
y me colgó junto a tu ropa.
Sé que a veces los domingos son malos,
que los calendarios me comen,
que un plan es fiesta y volantes,
y otros muchos días no me entiendo...
Pero siempre espero que llegues tú,
y me alegres el día.
Que si nos descuidamos pecamos de materialistas,
que hace falta un roce para ser humanos
y mandar muy lejos a los publicitas
con su felicidad disfrazada.
Ahora seamos claros...
Te tengo delante y me desarmo.
Me haría adicta al café, 
si lo compartes conmigo.
Y me alquilaría un piso en tus pestañas
pagando el seguro a todo riesgo,
porque no hay nada más bonito que la certeza
con la que te digo hasta mañana.





    Patty.