Es hasta la convivencia "obligada" (sin serlo) desde el día en que nací.
Es ese beso de buenos días y buenas noches que aún con mis casi veinte años sigo teniendo.
Es el hacer el tonto hasta límites insospechados con mis hermanos y ocupar un rol, a mí me ha tocado el de hermana mediana en esta familia de cinco que, como bien dijo mi padre un día, cuenta con una estrella que brilla más que el Sol y es nuestra suerte.
Parece mentira que a veces tengan que haber llamadas de atención para que el detalle de un beso de buenas noches o la hora de la cena se conviertan en tu vida, en algo por lo que estar agradecido eternamente aunque al levantarte día tras día ni pienses en ello o lo llames rutina.
A mí los "no hay solución" y los "no se puede hacer nada" me son insípidos y los aparto como hacía de pequeña con las verduras. Soy de una familia que demuestra día a día que el significado de esas frases no existe y tampoco son los padres, porque ellos son el mayor ejemplo de superación que tengo y tendré siempre. No somos de tirar la toalla así como así, somos más bien de volcarnos en todo lo que hacemos.
A día de hoy tenemos otra oportunidad para demostrar todo lo que valemos, todo lo que nos queda por vivir juntos y la fuerza que tenemos estando unidos, que es incalculable y siempre nos sorprende con más como si se tratase de un número de magia.
Patty.
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