Hay veces que el desorden me produce cierta estabilidad, como si los objetos se tornasen en libros o fotos con trasfondo. Por eso, los lapiceros y carboncillos me gritan desesperados que los coja o que los guarde, pero que el collar del fin de semana que está junto a ellos les incomoda. No te voy a mentir, esto es el caos "objetizado", y llega a ser desafiante...
Preferiría que no hubieses recogido tus hojas de Cálculo II porque mis apuntes de Aprendizaje y Desarrollo Infantil I ahora están solos. Hubiese sido bonito, por un momento, juntar ingeniería y magisterio en una misma mesa y esperar a ver qué pasa.
Ya me estoy imaginando a las números repartiendo sonrisas.
Patty.
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