Y hoy ya no puedo negarlo, ni quiero hacerlo.
Hoy me es imposible decir más mentiras ocultando lo evidente,
el rastro que dejan mis aleteos de pestañas están ahí
y no puedo hacer nada para camuflarlos.
Hoy ya mis ojos no se acuerdan de la sequedad que sentían tras las lágrimas,
ahora se han empeñado en mirarte y borrar lo que te rodea,
fijándose en ti como las pinzas de la ropa hacen con mis camisas,
atrapándolas por si viene el viento y se lo lleva todo.
Y es que,
por mucho que sople el viento...
Nunca dejaré de contar los lunares de tu espalda,
que es la constelación más cercana que conozco.
No podré vivir sin tu sonrisa que me hace ser más fuerte,
que me sube hasta la Luna y me acerca al brillo del Sol.
Y es que hoy...
Hoy ya no podré vivir sin hablar de ti para hablar de mí.
Patty.
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